Los Placeres de una Zanahoria

Agarro mi zanahoria, la pelo, la pongo a hervir, voy pinchándola con un tenedor y en el momento que tiene la consistencia que busco, la retiro del fuego
Hace unas semanas comencé a realizar ejercicios de meditación: Me regalo 20 minutos al día para dejar mi mente en blanco y permitir que dentro de mi cabecita surjan las imágenes que sean necesarias, después, abro mis ojos lentamente, escribo lo que visualicé y trato de interpretarlo, he aquí el relato de una maravillosa revelación trascendental: 
 
En el fondo de un hueco oscuro estoy yo, contemplando las llamas crepitantes de una pequeña fogata, observo las sombras que proyectan sobre las paredes que me rodean… (todo al estilo de La Caverna de Platón) y de pronto, me levanto, miro a lo alto, casi no se ve el agujero por donde he caído, y me digo: «Un palo y una pala… Hay que hacer una escalera». Así que comienzo a buscar a mi alrededor algo que se parezca a estos dos objetos.
 
Salgo de mi abstracción, abro los ojos lentamente, hago mis anotaciones y luego de algunos minutos de reflexión he comprendido el mensaje: Tengo que buscar herramientas que me ayuden a construir «una escalera» para salir de este hueco donde estoy metida (entre tanto estrés, el sexo con mi amante eventual no va del todo bien).
 
Reflexiono… ¿Cómo sería un «palo» para salir del Falpismo (Falta de Pipe en el Organismo) este? La respuesta se adivina fácilmente: Un vibrador de 20 centímetros, tres velocidades…No cuento con el presupuesto para comprarlo, pero recuerdo de inmediato lo que me recomendó alguna vez una comadre mía: 
 
«Chama, qué vibrador ni qué ocho cuartos, tu agarras un plátano medianito, así bien bien madurito, osea blandito pues, le pones un condón… vaselina o lubricante, masturbación previa y cuando llegue el momento que tal, zas! plátano pa’ dentro.»…
 
En eso escucho al camión que vende los plátanos pasando por frente a mi casa:

 «Plátano, plátano, plátano maduro, plataneate»…
 
Y comienzo a doblarme de la risa porque la coincidencia parecía elaborada por los dioses. 
 

Milo Manara

Una vez que se me ha pasado la emoción, voy a la nevera a ver si por lo menos encuentro aunque sea un pepino.. Lo que hay es una zanahoria. La agarro y se me quitan las ganas: Muy dura, muy fría… 
 
Vuelvo a mi cuarto desanimada..

«Coño, un palo! para salir del hueco! Dios mío, ilumíname»
 
Y en ese momento se me prende el bombillo : Poner a cocinar la zanahoria más grande y gorda que consiga, hasta que esté así blandita, no demasiado como para partirse, pero tampoco tan dura como para que sea molesta.
 
Agarro mi zanahoria, la pelo, la pongo a hervir, voy pinchándola con un tenedor y en el momento que tiene la consistencia que busco, la retiro del fuego.
 
Acto seguido la dejo enfriar hasta que adquiere la temperatura deseada: Tibiesita pues, así como la del cuerpo masculino cuando está excitado y su pene erecto palpita con cada embate de la irrigación sanguínea.

Milo Manara, Déshabillé noir

Comienzo a tocarme, acariciarme despacio los pezones, el interior de mis muslos. Voy despacio pero con firmeza, como me gusta que me toquen a mí…Finalmente llego a mi clítoris, masajeo, lo estimulo con mis dos dedos, me tomo mi tiempo, ya he comenzado a lubricar, meto mis dedos hasta que tocan el «punto g», detrás de mi hueso pélvico… Disfruto un buen rato frotándome y estimulandome allí con los dedos
 
Cuando siento que estoy bien excitada, agarro mi zanahoria, tibia, la introduzco despacio y comienzo a penetrarme con ella, con un ritmo lento al principio y luego un poco mas velozmente. Varío de movimientos, (mete, saca, mete gira, licuadora, etc), comienzo a sentir que se ruborizan mis mejillas, dejo volar mi imaginación…
 
Milo Manara
  
Me traslado a Chuao, y lo que me penetra no es una zanahoria, es el miembro descomunal de un negro sabrosote que me tiene abrazada entre sus brazos fuertes, al tiempo que gime en mi oreja mientras  fornicamos como si quisiéramos fundirnos el uno con el otro… Estoy allí…El calorsito, el sonido de su jadeo excitado.. Voy a llegar, ya no estoy consciente ni de mí misma… ¡aaaaaaaaammmm! …. siento un líquido caliente que se derrama entre mis piernas, es esa aguita que algunas mujeres expulsamos al llegar al orgasmo..
 
Nunca me había hecho una paja tan rica con un alimento… Esto sólo se consigue en tiempos de crisis, donde la imaginación se vuelve nuestra herramienta más poderosa.
 
Luego me hice mi respectiva ensalada rayada, que por cierto estaba deliciosa! Y que mientras me la comía no podía evitar sonreir sola,así como aquella que se ríe sola porque de sus picardías se acuerda.  😳 

Por: Amaranta
Ilustraciones: Milo Manara
 

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