Totoneando | Culo de Selenio

El sexo anal es una exploración más para nuestro cuerpo, estigmatizada y mal puesta por la sociedad que como todo tiene sus prudencias y cuidados.

Francisco Leite
“ EUGENIA: Pero, querida amiga, cuando ese miembro enorme, que apenas cabe en mi mano, penetra, como tú me aseguras que puede hacerlo, en un agujero como el de tu culo, debe causar un gran dolor a la mujer.
 
SRA DE SAINT-ANGE: Bien que esa introducción se haga por delante, bien se haga por detrás, cuando la mujer no está todavía acostumbrada siente dolor. Ha decidido la naturaleza hacernos llegar a la felicidad sólo por las penas: pero una vez vencidas, nada puede igualar los placeres que se gustan, y el que se experimenta al introducir este miembro en nuestros culos es indiscutible preferible a cuantos puede procurar esa misma introducción por delante. ¡Cuántos peligros, además, no evita una mujer entonces! Menos riesgo para la salud, y ninguno de embarazo”
 
LA FILOSOFIA DEL TOCADOR. MARQUÉS DE SADE.

CULO DE SELENIO

Esta vez no es el cuento de una experiencia personal como tal, sino la reflexión de varias experiencias. No puedo negar que me fascina que me cojan por el culo, siempre ha sido un placer para mí que muchas veces me hizo sentir opacada por creer que era una de las pocas personas que realizaba esta actividad. Además de que se plantea dentro de la sociedad de una forma excluyente y sexista al considerar esta práctica solamente al mundo gay, desplazando a las y los heterosexuales así como lesbiana de disfrutar este rico placer.
 
Un momento llegué a reflexionar que tenía que escribir algo sobre el sexo anal, siempre hablaba con mis amigos y amigas y me daba cuenta que tenía toda una reflexión casi que académica sobre dicha actividad. Es increíble todos los tabú que existen sobre ello, creados por lucha y persecución de la sodomía y penalización de los actos nefandos por las sociedades tradicionales y conservadoras, que siempre está de turno. El culo ha sido un instrumento político transgresor, viola las normas establecidas, cualquier actividad con él, seas hombre o mujer. El culo ha sido invisibilidado y renegado por la sociedad tradicional y conservadora, por la iglesia. Un culo utilizado como medio de placer: es un culo transgresor, un culo rebelde.
Tenía menos de 20 años cuando mi pareja había intentado introducir su enorme pene por mi ano, a mí me daba algo de miedo. Primero lo intentó con el dedo, la sensación era más allá de sentir que tenías un mojón atravesado, era una sensación de placer rara. Así me comencé a excitar con esta práctica.
 
Un día en el baño de una amiga de él, nos metimos y sin pensarlo dos veces lo introdujo todo, claro, la posición lo permitía perfectamente, estaba en 4 extremidades sobre el suelo, mientras el penetraba con mucho tacto, yo sentía algo de dolor, sí, hay dolor, pero no me concentraba en él, sino en la sensación placentera que sentía cuando me cogía, en todo lo que construía en mi mete en ese momento, en cómo me tomaba, me lo metía, era un sin fin de cosas que me hacía excitarme.
 
En algunos momentos le decía, sácamelo, pero él no lo hacía, y después entendía por qué, y menos mal que no lo sacaba, el miedo me hacía reaccionar en forma de defensa por eso pedía que lo sacara pero luego que me concentraba y me relajaba. ¡¡BUMMM!! Vino primer orgasmo de otra categoría, es decir, en mi vida había sentido un orgasmo de ese tipo, me hizo llorar, era una vaina brutal, fuera de otro mundo, es decir, de pana que uno llegaba al cielo.
 
Ese día me di cuenta que tirar por el culo era lo mejor del mundo, además no salía embarazada jejeje.
 
Lo seguí practicando, y entendí que el sexo anal para mí, era una decisión que solo era mía, es decir, no es que tirar de forma regular no sea una decisión mía, sino que para poder tirar por el culo, tenía que estar excitada desde mi mente, y excitada no porque me tocara bien, sino porque el deseo y la excitación tenían que salir de mi cabeza, ahí entendí que para tirar por el culo era una cuestión de mente y no de cuerpo.
 
Lo veía de esta forma, cuando una está asustada y nerviosa, literalmente lo que hace es apretar el culo, dicho coloquialmente, y es porque existen muchas terminaciones nerviosas en ese lugar, por eso si hay miedo y se hace por complacencia, va doler muchísimo, bueno cualquier actividad que se haga bajo ese contexto es terrible, pero cuando se trata del sexo anal las mujeres estamos muy predispuestas y entonces queremos intentarlo con nuestras parejas diciendo que sí, para complacerlo, “está bien, dale”, pero a penas lo meten y duele, de una piden que lo saquen. Por eso, el culo se excita por el cerebro.
 
Si lo deseas y te concentras en otras cosas vas a disfrutar a morir esa práctica.
 
Es bueno utilizar algo de lubricantes y condón, así sea con tu pareja, pero confieso que me fascina que me acaben adentro, en mi culito, es una sensación para mi placentera.
 
Hablando con una amiga me comentaba, que había leído que el semen del hombre tenía selenio, que por la vía rectal es absorbido de manera más directa y por eso causaba tanto placer la sensación que acaben en el culo.
 
Yo diría que el sexo anal es una exploración más para nuestro cuerpo, estigmatizada y mal puesta por la sociedad que como todo tiene sus prudencias y cuidados. Si te están penetrando por el culo no lo pueden sacar y metértelo por la vagina porque está contaminado.
 
El ano tiene siempre resto fecales que tienen bacterias que pueden transmitir alguna infección, por eso siempre recomiendan así sea con tu pareja utilizar preservativos. Es una decisión.
 
El sexo anal debería dejar de ser una práctica banalizada y más compenetrada en el conocimiento y nuevas exploraciones de nuestro cuerpo.
 
Como toda la sociedad clasista las niñas bien, no tiran por atrás, sino las niñas wuarras de la calle.

 

El tabú de nuestro culo tiene que desprenderse de los estigmas de una sociedad clasistas, racista y machista.

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Somos un grupo de amigas, parias y rebeldes. Nos dimos cuenta que la brujería y los movimientos paganos comunicacionales son lo nuestro. Aún pateando calle y con un poco de paciencia, nos adentramos en el mundo cibernético. Ladramos, mordemos y cuando llega el momento nos ponemos el monóculo. Maestras en el arte comunicacional y politólogas, aferradas a la loca idea de cambiar al mundo con un poco de humor.

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