¿Por qué un ruidazo? #RompamosElSilencio

No nos quedaremos calladas #RompamosElSilencio

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Mujeres contra la violencia de estado

05/28/2020 La crisis económica producto de la caída de los precios de los commodities, de las sistemáticas políticas rentistas y de dependencia importadora que ha sostenido nuestra gubernamentabilidad,­ han provocado el endeudamiento del país, el hundimiento de nuestra economía a través de una hiperinflación nunca antes vista y una escasez brutal de los productos esenciales.

En un principio el gobierno negaba la crisis, llegando incluso a donar 500.000 dólares a la investidura de Donald Trump y aplicando progresivamente políticas de entrega de concesiones, de pago de bonos y exoneración de impuestos a transnacionales, de imposición de los arcos mineros para la extracción de oro y otros minerales de forma inconsulta, de pagos de deuda externa, de fuga de capitales, de aumento de los impuestos sobre la renta (ISRL) a la clase trabajadora, de endeudamiento y corrupción con fondos y materias primas de P.D.V.S.A., de desmejoramiento progresivo de servicios básicos y aumento arbitrario de las tarifas.

En el 2018 la crisis se agudizó aún más cuando el gobierno de Donald Trump aplicó una serie de sanciones al gobierno Venezolano. Tras dichas sanciones el gobierno de Maduro reconoció la crisis y como solución empleó políticas clientelares tales como los subsidios a través del carnet de la patria, y la entrega de cajas CLAP, mientras que paralelamente avanzaba con aplicar políticas que enterraban aún más la economía del país y atentaban contra los derechos sociales, tales como: la imposición del memorándum #2792 del Ministerio del Trabajo (bajo las siglas MPPPST) y la aplicación del instructivo de la Oficina Nacional de Presupuesto (ONAPRE), que eliminó de facto los derechos de las trabajadoras y trabajadores a discutir los contratos colectivos y tablas salariales, la eliminación de seguros Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM), servicios funerarios, y en caso de accidentes laborales las pólizas de seguro de vida con montos insuficientes, la pulverización de los salarios y pensiones, la desmejora en el sistema de salud, educación, y el programa de alimentación estudiantil (PAE), la dolarización de facto e informalización de la economía, la imposición inconsulta de complejos hoteleros, de bodegones y casinos, las granjas de cripto-minería, la mercantilización de la naturaleza a través de la creación del Petro como criptomoneda anclada a commodities, la aplicación de «Precios Acordados» de productos de la cesta básica a precios muy elevados a comparación con los salarios, la militarización del país, el aumento de las importaciones de armas que ha tenido como consecuencia el incremento de la violencia policial, de la impunidad, del psicoterror, de la represión social y políticas de ajusticiamientos. 

Empujando a la mayoría de venezolanos/as a sobrevivir del «rebusque», de la economía informal, o de las remesas que mandan familiares, forzando a migrar a una gran cantidad de venezolanos/as para poder sobrevivir y ayudar a sus familias en Venezuela.

Todas las situaciones ya mencionadas se ven mucho más oscuras en la vida de la mayoría de las mujeres venezolanas. Debido a desigualdades históricas, las mujeres son las que llevan la mayor responsabilidad en la atención de la salud, cuidados, alimentación y sostenimiento de la vida de las familias, las comunidades y de toda la sociedad.

Las mujeres históricamente han garantizado la reproducción de la vida, y el sistema machista ha invisibilizado esa labor, las mujeres son las únicas que al llegar a sus casas de una larga jornada laboral, tienen que cumplir una segunda jornada (o tercera jornada, en el caso de las que poseen dos trabajos), tienen que llegar limpiando, atendiendo, alimentando (muchas veces dejando de comer para poder alimentar a los otros), planchando, criando, trabajando de empleadas domésticas sin ninguna remuneración.

En países como Paraguay, Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay, la remuneración del trabajo del hogar es un derecho, en Venezuela esa deuda con las mujeres aún está pendiente, la mayoría de las mujeres venezolanas se ven expuestas a la explotación doméstica.

Con la actual crisis económica las cargas y la demanda de trabajo en los hogares se intensifican, si antes de la crisis estábamos expuestas a la explotación y violencia doméstica, ahora estamos doblemente expuesta

¡Y CON LA ACTUAL PANDEMIA ESTAMOS TRIPLEMENTE EXPUESTAS!

Con la nueva pandemia del Covid-19, todo lo anterior se intensifica sobre nuestros cuerpos.

Las mujeres cuidamos y sostenemos a la sociedad en un sistema que no nos cuida ni nos sostiene a nosotras. Empujando nuestros cuerpos a enfermedades y padecimientos producto de la aflicción y estrés diario. Disminuyendo nuestras defensas y haciéndonos más vulnerables a contagiarnos del virus.

Además del trabajo doméstico remunerado, existen otras deudas que el estado no se ha responsabilizado en cumplir y que están en nuestra Ley Orgánica por el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Son nuestros derechos como mujeres trabajadoras, y la falta de garantías de estos derechos se traduce en violencia de Estado, como hemos denunciado en el comunicado:

Las mujeres estamos en la primera línea de la asistencia y los cuidados, y demandamos nuestros derechos y los de toda la clase trabajadora.

Las organizaciones trabajadoras y organizaciones feministas nos hermanamos desde la autonomía política, a expulsar toda la energía y sentir que tenemos dentro de nuestros cuerpos, para gritar basta de tantas desigualdades e injusticias, para exigir condiciones dignas que nos permitan vivir y posibiliten nuestra alimentación, la de nuestras familias y seres queridos.

¡Por una vida realmente digna!

¡Por una humanidad realmente libre!

#RompamosElSilencio

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Ruidazo Nacional este #29deMayo a las 8:00am

Ruidazo
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Somos un grupo de amigas, parias y rebeldes. Nos dimos cuenta que la brujería y los movimientos paganos comunicacionales son lo nuestro. Aún pateando calle y con un poco de paciencia, nos adentramos en el mundo cibernético. Ladramos, mordemos y cuando llega el momento nos ponemos el monóculo. Maestras en el arte comunicacional y politólogas, aferradas a la loca idea de cambiar al mundo con un poco de humor.

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