Newen Che es una muralista que vive para la urgencia

La forma de encarar un muro, desde la gente, con la gente, con un discurso mural, y siempre leyendo el contexto en donde ese mural quedara

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La eterna efervescencia creativa que viven los muros de Chile no es gratuita, ni mucho menos fortuita.

El muraleo en el corredor austral supo ser un bastión cultural y estético desde principios de la Unidad Popular. Pero también y sobre todo, fue un frente muy poderoso de militancia. El mural chileno está anclado la su historia política y social.

Las brigadas muralistas fueron organismos vivos en los que se operó una extraña alquimia: el arte surgió de la propaganda.

Ello es síntoma de la necesidad colectiva de darle arte a una urgencia previa: la de enderezar los estragos del retorcido capitalismo.

El devenir trajo luego los empujes del arte urbano, el graffity, etc. En Chile todas esas corrientes, tendencias, estéticas, sensibilidades, se supieron clonar, fusionar, rizomatizar hasta el delicioso paroxismo. La efervescencia prosigue sin freno hasta nuestros días.

Sin embargo, para muchos muralistas, la urgencia social previa al arte sigue siendo eso: una urgencia. Newen Che es una muralista que vive para la urgencia.

Chilena de raíces mapuches”, destaca de sí orgullosa, es profesora de arteterapia, y “muralera”, término antes peyorativo, pero ahora asimilado por los artistas del muro que desprecian la pompa y la fama.

Ella es una rabiosa militante del trabajo de base y elabora toda su identidad como pintora del espacio publico en virtud de esa militancia: 

Este camino lo partí hace mas o menos 18 años atrás, en los barrios mas carenciados, donde el hambre duele. No bastaba llevar color a esos lugares, sino que sentí que debía ponerme a su disposición, me fui convirtiendo en una herramienta para que a través de los colores, todes juntes podamos hablar, gritar las injusticias, pero sobre todo gritar que en los barrios hay solidaridad, lucha y organización.

Newen Che

No en balde se formó con la Brigada Ramona Parra, la organización muralista más consuetudinaria de Chile, con una de las líneas estéticas más reconocibles de todo el continente.

Es evidente que la enseñanza de esta gente no puede ser solo de oficio. También enseñan el ejercicio del trabajo comunitario, colectivo. También se formó con Lucas Quinto, argentino. Y de ambos aprendió “la forma de encarar un muro, desde la gente, con la gente, con un discurso mural, y siempre leyendo el contexto en donde ese mural quedara”.

Se jacta de su presencia en los barrios populares. Esos recorridos barriales la llevaron a coordinar el Museo a Cielo Abierto del barrio fuerte Apache, en Argentina:

“Estaba recién empezando a forjarme como muralera, y nació este proyecto donde fui acompañando y facilitando que muches muraleres llegaran hasta este barrio de Buenos Aires, pisoteado por los poderes y medios de comunicación que lo estigmatizaban.Estaba la necesidad de gritarle a Argentina que en Fuerte Apache había más que drogas y delincuencia, que había gente de trabajo, de lucha. Así fue como se pintaron 35 murales, escuchando al barrio, sus necesidades, su historia, rescatando sus valores.”

Y allí prosigue la Newen, la puedes encontrar en los barrios de la América profunda, sin miedo de meter los pies en el fango, tratando de elevar el amor propio de esas comunidades y de ser un motor para la organización popular.

Arte sin complejos de su irreductible militancia.

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Pintor, ilustrador, pero sobre todo, muralista. Ha pintado murales en varios países de Latinoamérica, Europa y sobre todo en Venezuela, donde reside desde siempre.

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